Municipio de Tapalqué Municipio de Tapalqué

Historia

EL NOMBRE

El topónimo “Tapalqué” es de origen araucano y significa
totoral o agua con totoras. Los indios pronunciaban Trapálque (la e final sonaba como e-g-ñ aspirada). Designaba antiguamente una gran extensión de tierras de grandes bañados abundantes en totoras, situados sobre El Perdido (hoy Olavarría) y comprendía el arroyo Tapalqué y las sierras del mismo nombre (hoy de Olavarría.

EL CANTÓN PRIMITIVO (Tapalqué Viejo)

En el mes de noviembre de 1831, el coronel don Gervasio Espinosa, al mando de un piquete de 27 soldados del 3o. de Caballería de Línea, iniciaba los trabajos de construcción del Cantón Tapalqué. Por orden del gobernador de la Provincia don Juan Manuel de Rosas. El mismo Rosas habla elegido la ubicación de la Guardia a principios de 1826, situándola treinta kilómetros al sud del pueblo actual, sobre la margen oriental del arroyo Tapalqué, en campos hoy propiedad de los herederos de María Alina Uballes de Recondo. El Cantón fue guarnecido por tropa veterana y temporalmente por un cuerpo de élite – el Regimiento Escolta libertad- constituyendo el más poderoso baluarte de la línea de frontera que corría desde el cabo Corrientes (actual Mar del Plata) hasta Junín y más al norte Melincué. En 1836 y 1839 se libraron la 1º y 2º batallas de Tapalqué, entre fuerzas del Cantón apoya das por los indios auxiliares de Catriel y Cachul contra los salvajes del desierto, triunfando en ambas el ejército cristiano. El 7 de noviembre de 1839 la división de Tapalqué derrotó a los libres  del Sud en la batalla de Chascomús. Cien años después, en 1939 se erigió en el sitio ocupado por el antiguo Cantón un monolito recordatorio en homenaje a los Héroes y Pobladores de Tapalqué Viejo. Existen aún vestigios del foseado que rodeaba el fuerte, abandonado a mediados de 1955.

CREACIÓN DEL PARTIDO

El 25 de diciembre de 1839, por decreto del gobierno de Rosas, se crea la Tercera Sección de Campaña que comprendía el partido de Tapalqué. Su extensión era muy superior a la superficie actual, siendo sus límites:

ESTE: Suertes de estancia del partido de Azul, Pluma Augero (antiguos campos de estancia de Luis Coya e Isidro Jurado actual cuartel 4o.) y San Nicolás (antiguos campos de estancia de Miguel Plaza Montero, luego de Nicolás Bruzzone, cuartel 3º.)

NORTE: Arroyo de Las Flores y tierras de la Sociedad Rural Compañía Agropecuaria propietaria de cien leguas cuadradas de campo en la Provincia- donde estuvo emplazado el Fortín Esperanza (hoy General Alvear).

OESTE: Ultimas estancias hasta el Arroyo de Las Flores, la laguna Blanca Grande y el actual Arroyo Brandsen.

SUR: Sierra de Tapalqué (hoy de Olavarría) y últimas estancias al sud de ellas. Entre éstas la de Ulloa y la de Gregorio Barragán (ex Juez de Paz de Tapalqué en 1851), situada entre el arroyo Tapalqué y el San Jacinto, y las Dos Hermanas, sobre las sierra» del mismo nombre, propiedad de don Eulalio Aguilar.

Posteriormente, al crearse los partidos de General Alvear, Olavarría y Bolívar, les fueron adjudicadas tierras que pertenecieron al partido de Tapalqué, cuyos límites definitivos se fijaron en 1865.

TAPALQUÉ NUEVO

A principios de 1854, el Juez de Paz de Tapalqué don Exequiel Martínez encabezaba una solicitud de los vecinos al gobierno de la Provincia pidiendo la traslación del pueblo, a las puntas del arroyo Tapalqué. Cuarenta kilómetros al sud oeste del Cantón. Aprobada la iniciativa por la autoridad oficial comenzaron en junio de 1855 las tareas de construcción de Tapalqué Nuevo, situado la costa oriental del arroyo Tapalqué, donde hoy se levanta a ciudad de Olavarria. En la margen occidental del citado curso de agua fue construido el Fortín de Tapalqué Nuevo, que debía dar protección militar al flamante centro de población.

El 29 de octubre de 1855 a la madrugada, los indios atacaron el naciente pueblo, librándose, en San Jacinto un sangriento combate. La fuerza cristiana al mando del general don Manuel Hornos ascendía a 1.300 hombres, siendo algo superior el número de salvajes que entraron en pelea. La milicia cristiana fue envuelta en la primera caiga y lanceada por la espalda al desbandarse, mientras el regimiento veterano de Coraceros rechazaba al enemigo y
mantenía su campo. Los indios alcanzaron un sonado triunfo y los cristianos debieron retirarse esa misma tarde al Azul, habiendo sufrido más de doscientas cincuenta bajas. Tapalqué Nuevo, Incendiado por los indios, quedó abandonado.

EL PUEBLO ACTUAL

La destrucción de Tapalqué Nuevo dejó sin pueblo cabecera al partido, siendo la histórica estancia. Las Tres Flores (cuartel 4o) de don Isidro Jurado, el asiento del Juzgado de Paz hasta la fundación del pueblo actual, creado por decreto del gobernador Mariano Saavedra de fecha 7 de noviembre de 1863.

LA FRONTERA DEL ARROYO TAPALQUE

Hacia el año 1830, el patrimonio geográfico efectivo de la Provincia de Buenos Aires solo alcanzaba a menos de la tercera parte de su actual territorio. Las tierras del Salado al sud eran extensiones dominadas por las tribus  nómades del desierto donde subsistían peligrosamente explotaciones ganaderas adelantadas más allá de la línea de frontera natural determinada por el citado curso de agua. El coronel Pedro Andrés García, al Informar en 1811 al Gobierno sobre la necesidad de adelantar la antigua línea de frontera expresaba: “En la estrecha franja que forman los ríos Paraná y Salado no caben las poblaciones de nuestros labradores y hacendados Se han visto  precisadas las familias, contra lo estipulado en las paces celebradas con los Pampas, a pasar los limites del río Salado lo que debería mirarse por aquellos como una manifiesta infracción y declaración de guerra. Cinco años más tarde, en 1816 repite García sus conclusiones, conducentes a advertir al gobierno sobre la necesidad apremiante de trasladar tierra adentro la línea del Salado.
“En razón directa de la progresión de aquellos pobladores dice el militar, manifestó bien presto el tiempo la necesidad de sus ensanche, pero desgraciadamente han sido desatendidos los clamores  de hacendados y labradores que estrechados de la necesidad, se han visto precisados a establecerse entre las misma tribus de indios, a la parte austral del Salado, para vivir a merced de ellos, muy a su riesgo, y donde a cada momento se ven atacados y robados”.

Contra la opinión de dos Influyentes estancieros don Francisco Ramos Mejia y don Juan Manuel de Rosas gobernador de Buenos Aires, el general Martín Rodríguez llevo a cabo a fines de 1820 y principio de 1821 una expedición
punitiva contra los salvajes. Sin haber conseguido ninguna ventaja  decisiva debió retirarse al fin el gobernador. Su fatal error pronto redituaría devastación, sangre y lágrimas.

Los indios  tomaron terrible venganza Centenares de cautivos decenas de miles de cabezas de ganado robadas. Incendios de poblaciones de puestos y estancias y los cadáveres de los pobladores asesinados, darían testimonio cruel del rencor del indígena afrentado.

Recogido un botín inmenso, los hijos del Desierto continuaron  esporádicamente sus entradas, siempre sangrientas y ruidosas. En 1823 y 1824, insistió tercamente en su política agresiva, sin otro resultado que el de exacerbar  el odio de los salvajes.

En 1825, respaldado por su condición de Encargado del negocio Pacifico con los Indios, despliega Rosas toda clase de astucias y recursos para desarmar las justas prevenciones de los caciques y pacta con algunos de ellos -los de mayor autoridad y fuerzas- el tendido de una nueva línea, que llevaría la antigua frontera del río Salado a la margen derecha del Arroyo Tapalqué.

Cumplimiento estricto de sus promesas y mano de pira quienes desdeñaban aceptar sus proposiciones, informan de los conocimientos pragmáticos del estanciero de “Los Cerillos”. La zarpa del futuro dictador es larga, y su rencor temible y siempre feroz.

Su diplomacia de la dadiva y del hierro triunfa al fin. Con la Guardia del Tapalquè como llave de la frontera, gradualmente se afianza la nueva línea.

Mil leguas cuadradas que hoy integran los partidos de  Azul, Las Flores, Rauch, General Belgrano, Pila, Saladillo y fundamentalmente lo que fuera el antiguo y extenso partido de Tapalqué, entran a gravitar con la suma de sus valores pecuarios en la economía de la provincia y en los recursos fiscales, al punto de contrabalancear el poder político de Entre Ríos, Santa Fe y aún Córdoba.

Empeñado sin prisa y sin pausa en acrecentar su prestigio personal en la campaña de Buenos Arres, Juan Manuel de Rosas compromete todo el peso de su influencia en apoyar y llevar a la practica el decreto del 19 de Septiembre de 1829,  por el cual el gobernador general Juan José Viamonte  dispuso la creación de la nueva línea de frontera que adelantaba hasta el arroyo Azul los antiguos limites de la provincia.-

Comenzaba la construcción del Cantón Tapalqué a fines de 1831, procuró Rosas dotarlo del mayor poder militar conocido hasta entonces en la Frontera. A la sombra protectora de la Guardia; fueron estableciéndose en los campos ganados a la barbarie centenares de familias que reciban en propiedad suertes de estancia, con más algún ganado y materiales de construcción para sus poblaciones. Hacia 1839, guarnecía el  Cantón Tapalqué el regimiento de Coraceros Escolta Libertad, integrado por 900 hombres distribuidos en  seis escuadrones y dos compartías al mando del coronel Narciso del Valle y como segundo jefe el coronel Nicolás Granada alma del cuerpo.

Regimiento de caballería, su silla de montar estaba constituida por un lomillo, carona y cojinillo, cubierto por una yabrás de paño azul oscuro con franja roja. El Tte. General Donato Álvarez – que sirvió en el como cadete- recuerda: “Era sin duda, un cuerpo formidable por su efectivo, por su instrucción, por su aspecto fantástico e imponente y su adhesión a Rosas” A esta fuerza prestaban valiosos servicios auxiliares los lanceros de Catriel el Viejo y Juan Manuel Cachul, caciques que guardaron absoluta lealtad a Rosas, hasta su caida en 1852.

Férreamente asegurada en su punto central, la frontera del Arroyo Tapalqué permitió la tranquila explotación de los  campos por ella guardados, hasta el derrocamiento del dictador. En 1836 y  1839, fuerza del Cantón derrotó sendas invasiones salvajes y en el mismo año 1839 combatió en Chascomús contra los libres del Sud, contribuyendo decisivamente a su derrota.

Por mas de un cuarto de siglo, le legendaria Frontera del Tapalqué invicta e infranqueable, tuvo en la Guardia homónima la cabal expresión de una generación argentina fogueada en la viril escuela del culto nacional del coraje.-

Hoy, un monolito de Piedra erigido en 1939 como homenaje a los héroes y Pobladores de Tapalqué Viejo, recuerda sin decirlo “Aquí campeo la Patria por sus fueros”.-